Ñublense le dio vuelta el partido al A.C Barnechea y terminó goleando por 4 a 2

Por la vigésimo quinta fecha del torneo de la Primera B, el club de las 21 comunas ganó en su visita a La Pintana por cuatro goles a dos a un Athletic Club Barnechea que había comenzado ganando el partido. Con este resultado, los Diablos Rojos siguen en lo más alto de la tabla, con 46 unidades y a tres puntos de lograr el objetivo.

Los “Huaicocheros” comenzaron ganando el encuentro, con gol de Pablo Pedraza a los 35 minutos de juego. Los jugadores de la escuadra chillaneja no encontraron su futbol en la primera mitad, y eso se vio reflejado en el marcador. Puesto que, el primer tiempo terminó uno a cero a favor del cuadro metropolitano. 

No obstante, en el complemento, los dirigidos por Jaime García encumbraron su calidad de líder exclusivo. Debido a que, a los 48’, tras una buena jugada colectiva, Oscar Ortega marcó el uno a uno parcial de la contienda. 

Nueve minutos más tarde, llegaría el gol que desató la alegría para el pueblo ñublensino, ya que, a los 59 minutos, apareció David Escalante para marcar el dos a uno transitorio del encuentro. Asimismo, a los 64’, “Chiquito” repitió su receta con un cabezazo que dejó estéril la volada del portero rival, Nicolás González. 

El Rojo seguiría intentando ampliar el marcador, y es que, a los 83 minutos, la presión alta dio sus frutos y Mathias Pinto se fue solo contra el arco, definiendo sobre el hombro derecho del meta huaicochero. Luego, a los 90+3’, Juan Ignacio Duma convirtió desde los doce pasos para sentenciar el 4-2. 

Tras la victoria, David Escalante declaró que “gracias a Dios se sacó adelante una tarea muy difícil, muy complicada. Sigan creyendo en nosotros, sigan confiando en este grupo, puesto que, aunque no salgan las cosas bien, siempre mojaremos la camiseta y daremos lo mejor de nosotros”. 

Para la próxima jornada, Ñublense recibirá este sábado en el mítico Nelson Oyarzún Arenas a Deportes Copiapó. Aquello, será en un duelo trascendental en la búsqueda del objetivo de los rojos. 

Por José Tomás Oliva.